Vida
Quería una joya que la recordase lo aprendido en el nacimiento de su hija. Del amor infinito que se despertó en ella y de la confianza en la vida. No fue un parto fácil.
Para crearlo utilizo el oro de dos cadenas de su abuela materna. Fundo parte de ellas y creo tres amuletos: una medalla con sus constelaciones estampadas, otra pieza con una espinela negra como protagonista y un colgante-caja con tapa que puede abrir y cerrar a modo de caja secreta.
Tres joyas que heredará su hija y con las que su madre podrá contarle su llegada.