A borbotones

Un anillo que representa el inevitable paso del tiempo, la belleza de la inminente vejez. Una oda a esa etapa vital.

Me sumerjo entre las pinturas de Fortuny, en “los girasoles” de Schielle, Góngora y las joyas de los Austrias. Creo un anillo de oro que se derrite y borbotea. Pincelada suelta, oro líquido. Diez diamantes negros, chispas de luz entre burbujas.

Dinamismo, fragilidad y opulencia en su mano.

Anterior
Anterior

un broche con garra

Siguiente
Siguiente

colgante vida